Y allí estoy, en la vidriera. Me recuerda el pasaje del Evangelio en el que Jesús recomienda que cuando te invitan a una fiesta no ocupes los primeros lugares, no sea que venga alguien mas importante que tú y el dueño de casa te diga " deja ese lugar para éste, vete al fondo ". Por el contrario, ponte último y cuando el dueño de casa llegue tal vez te invite a pasar al frente y a sentarte a su lado. Yo estaba alla en mi rinconcito, y de pronto, a su derecha.
Me siento tan bendecido por esta tarea. Sigo endeudándome con EL. Que agradable momento...
lunes, 21 de febrero de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

